Jugamos a crecer
ASÍ CRECEMOS EN EL CLUB
LA CIUDAD ES NUESTRA AULA
El mercado, la biblioteca, el parque o la panadería forman parte de nuestro día a día. Porque la ciudad también educa.
ENSUCIARSE TAMBIÉN ES APRENDER
Arena.
Barro.
Agua.
Pintura.
Algunas de las mejores experiencias no terminan con las manos limpias.
TODAS LAS FORMAS DE COMUNICARSE TIENEN UN LUGAR
En nuestro día a día conviven el castellano, el valenciano, el inglés y la lengua de signos. Porque aprender a comunicarse también es aprender a escuchar, comprender y conectar con los demás.
CONSTRUIR TAMBIÉN ES APRENDER
Maderas, troncos, piezas y materiales naturales invitan a construir, imaginar y desarrollar la orientación espacial desde el juego.
EL RITMO TAMBIÉN EDUCA
La música, el movimiento y el baile forman parte de nuestra rutina. Porque el cuerpo también aprende.
CRECER TAMBIÉN ES SENTARSE A LA MESA
Compartimos conversaciones, esperamos turnos, pedimos las cosas y disfrutamos del tiempo juntos. Porque la autonomía también se construye compartiendo la mesa.
UNA AVENTURA PARA RECORDAR
Una vez al año, quienes lo desean viven una noche completa en el Club. Una experiencia compartida que suele convertirse en uno de los recuerdos más especiales de su infancia.
COMUNICAR ES MUCHO MÁS QUE HABLAR
La lengua de signos forma parte de nuestro día a día como una manera más de comunicarnos, comprender y expresarnos.
EL JUEGO ES COSA SERIA
Cuando un niño juega…
imagina,
prueba,
fracasa,
vuelve a intentarlo.
Nosotros protegemos ese tiempo.
Aquí no acumulamos actividades. Acompañamos una forma de vivir la infancia que cada vez resulta más difícil de encontrar.